EL MUNDO DE COLORES”.

 

     Erase que se era un país en donde todas las personas, las casas y las cosas eran de color azul. Existía una ley que prohibía la existencia de ningún otro color. La ley decía lo siguiente: ”Se prohibe expresamente la existencia de cualquier persona, casa o cosa que no sea de color azul”. En ese país lo que se quería conseguir con esa ley es que todo el mundo se pareciera lo más posible.

 

           Como es natural, en aquel país el mejor negocio que se podía montar era una tienda de pintura azul. Había montones de tiendas de ese tipo por todas partes y en cada casa había una habitación especial llena de botes de pintura azul.

 

     Cada mañana lo primero que hacían las personas que vivían en ese país era pintarse unas a otras, los padres pintaban a sus hijos, los hijos pintaban sus cosas, así repasaban todo lo que tenían de color azul.

 

     Todo el mundo en aquel país parecía conforme con la llamada “Ley azul”.  Pero la verdad es que existía un numeroso grupo de personas que defendía la existencia de otra ley, la “ Ley amarilla”, según la cual todas las personas, casas y cosas debían estar pintadas de color amarillo.

 

     El malestar fue creciendo entre los ciudadanos de aquel país hasta que acabaron peleándose unos con otros. Los de color azul tiraban botes de pintura de su color azul a las casas, los coches y las personas de  color amarillo; los amarillos hicieron lo mismo con su pintura, hasta que cansados de luchar y luchar, sin conseguir nada, decidieron firmar la paz, y se sentaron a dialogar. Estuvieron a punto de crear una nueva ley para prohibir la existencia de personas, casas y cosas que no fueran azules o amarilla. Pero, afortunadamente, descubrieron que al mezclarse los azules y los amarillos aparecían las cosas verdes y  entonces comprendieron que más pronto o más tarde, se formaría un grupo de partidarios del color rojo y que cuando éste se mezclaba con el amarillo surgía el naranja, y que aquello resultaba muy bonito. Por eso decidieron crear la “LEY MULTICOLOR”, que permitía la existencia de cualquier persona, cosa o casa de cualquier color. Dicen que con aquella ley surgieron grupos de todos los colores: naranjas, verdes violetas... y que, con ella, llegó la libertad de ser distinto. Cada ciudadano iba con el color que más le gustaba. Desde entonces, nunca más ha habido peleas en aquel país.

 

                                                                                                Autora: Sonia Cáliz.